Decir “No” También Honra a Dios Límites sanos = corazón en paz.

Publicado el 23 de marzo de 2025, 8:44

Muchos de nosotros luchamos con la culpa al decir "no", especialmente cuando deseamos ser amables, serviciales o reflejar el carácter de Cristo. Pero establecer límites no es egoísta—es sabio, saludable y está profundamente enraizado en la forma en que Dios nos llama a vivir. Decir "no" no es un pecado; es un acto de mayordomía sobre la vida, la energía y el propósito que Dios nos ha confiado.

Incluso Jesús, lleno de compasión y amor, se tomaba tiempo para descansar, se apartaba de las multitudes y decía “no” a demandas que no estaban alineadas con su misión. Si Jesús puso límites, ¿cuánto más deberíamos sentirnos con la libertad de hacer lo mismo?


"Sea su ‘sí’, sí, y su ‘no’, no; porque lo que es más de esto, procede del mal."
— Mateo 5:37 (RVR1960)

Este versículo nos recuerda que la honestidad y la claridad en nuestros límites honran a Dios. No necesitamos justificar en exceso ni sentir vergüenza por proteger nuestra paz. Decir “no” puede ser un acto de amor—hacia nosotros mismos y, en última instancia, hacia los demás—porque nos permite estar presentes, ser intencionales y vivir de forma íntegra. Los límites saludables no son muros; son puertas hacia la libertad y el bienestar en Cristo.

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